16 jun. 2012

Letras viajeras

Es una tarde de ensoñaciones, poco importa el lugar. Me detengo, sin embargo, en el clima emocional del entorno, aquel que le rodea hasta estrechar su esencia. Un extracto concentrado que descubrimos en la solidez del recuerdo.  El olor del aire impregna la atmósfera de la memoria, entre una mezcla de insinuaciones a verano difíciles de identificar.

Es una tarde de impulsos, de estímulos creadores, responsables del espíritu que emerge en cada comienzo, en cada viaje. Unos momentos envueltos por la inspiración, donde seguimos la estela literaria que otras dejaron para beneficio de nuestros días. Un rastro de espuma y agua removida que, del mismo modo que el vaivén al que juega el oleaje, deposita en la orilla fragmentos, pedazos de un viaje que viene a tentar nuestra imaginación.

Foto: Google
Es una tarde de encuentros, testimonios apasionantes de mujeres viajeras que han vencido y logrado una posición destacada en la historia de los viajes, abrazadas por un espíritu aventurero que no las dejó escapar hasta el final de sus días. Basta con ojear las obras de un legado para percatarnos ya desde el vestíbulo, de la aventura pura y simple que enaltecieron. Una galería de mujeres emprendedoras que demuestran que las correrías con riesgo han sido y son dominio de la mujer y del hombre.

Es una tarde de deseos, de intenciones que acarician la voluntad de continuar con este enriquecedor legado. Un lugar donde comienzan los mapas, desde unas páginas en las que desfilan un buen número de mujeres fuera de lo común. Páginas de un profundo magnetismo que acaban por absorberte. 

Es una tarde de viajes, de búsqueda de lo inesperado, de lo desconocido, de libertad. Una invitación al viaje.

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